lunes, 5 de enero de 2015

Vacas, cerdos, guerras y brujas - Capítulo 1

La madre vaca



Siempre que hablo acerca de la influencia de los factores prácticos y
mundanos en los estilos de vida, estoy seguro de que alguien dirá: “¿Pero,
qué opina de todas esas vacas que los campesinos hambrientos de la India rehúsan comer?”. La imagen de un agricultor harapiento que se muere de
hambre junto a una gran vaca gorda transmite un tranquilizador sentido de
misterio a los observadores occidentales. Innumerables alusiones eruditas y
populares confirman nuestra convicción más profunda sobre cómo la gente
con mentalidad oriental actúa siempre de forma inescrutable y misteriosa. Es
alentador saber -algo así como “siempre habrá una Inglaterra”- que en la
India los valores espirituales son más apreciados que la vida misma. Y al
mismo tiempo nos produce tristeza. ¿Cómo podemos esperar comprender
alguna vez a gente tan diferente de nosotros mismos? La idea de que pudiera
haber una explicación práctica del amor hindú a las vacas resulta más
desconcertante para los occidentales que para los propios hindúes. La vaca
sagrada -¿de qué otra manera puedo expresarlo?- es una de nuestras vacas
sagradas favoritas.



No hay comentarios:

Publicar un comentario